Profundo ejercicio revisitando la brillante y oscura plástica de los años cincuenta norteamericanos, y, especialmente, la estética de la cultura greaser en onírica fusión con los rockers británicos de finales de los 50. Y me sumergí en la red a localizar el coche apropiado incluyendo detalles del interior y distintas vistas del exterior, neumáticos, llantas y otros elementos. Fachadas de viejos talleres, neones rediseñados, rotulación de garage, tiendas de licores, callejones industriales, túneles de asfalto, cielos tormentosos, relojes, cascos de moto, televisores, rayos y truenos. Todas las escenas y personajes están construidos a partir de recortes provenientes de infinidad de imágenes de la época, tijeretazos selectivos, luego modificados, readaptados e incrustados en escenarios asimismo creados con recortes de aquí y de allá. Puro collage fotorrealístico. Fotograma a fotograma, esta fabula de rock´n´roll, - inspirada en el tema "Cadillac Funk" de Al Dual-, se configura visualmente como un trastorno psíquico, un laberinto a la manera de "Lost Highway" de David Lynch.